El noreste de La Pampa, sudeste de Córdoba y noroeste de Buenos Aires forman una zona propensa a las inundaciones ya que reciben el agua que baja de las sierras cordobesas y de la provincia de Santa Fe. Esto, sumado al desborde las napas y alimentado por los temporales de octubre y noviembre de 2016 y los de los primeros días de enero de 2017, puso en riesgo a varias localidades y generó pérdidas millonarias en infraestructura, ganado, tambos y cultivos.
 
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