La ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de Rio-2016, los primeros en Sudamérica, alcanzaba en el mítico estadio Maracaná sus puntos más altos con la música de Gilberto Gil, el arte típico brasileño y una afirmación del ecologismo.

Sin excentricidades ni lujos, los fuegos artificiales y la tecnología dieron paso a la imaginación, la música y la vasta cultura popular brasileña, cuando el gigante sudamericano vive una crisis económica y política sin precedentes.
Noticia Anterior

En Entre Ríos apuestan al desarrollo de las viñas

Noticia Siguiente

PSG venció al Arsenal por penales y conquistó el bicampeonato de la Champions League