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Una serie de alertas relacionadas con amenazas violentas realizadas a través de plataformas digitales y servicios de inteligencia artificial puso en marcha investigaciones en diferentes puntos de Argentina.

Los avisos fueron remitidos desde el FBI a las autoridades argentinas y derivaron en actuaciones de la Policía Federal para identificar a los usuarios involucrados y determinar el grado de riesgo de cada situación.

Entre los lugares señalados aparece General Alvear, en el departamento Diamante, Entre Ríos.

También se investigaron episodios en localidades de Buenos Aires, Chaco, Río Negro, Santa Fe y Córdoba.

¿Qué se investiga?

Uno de los puntos centrales es determinar si los mensajes fueron únicamente expresiones o fantasías violentas o si existían elementos que permitieran pensar en la preparación concreta de un ataque.

Para ello, los investigadores buscan establecer quién estaba detrás de cada cuenta, qué dispositivos utilizaba y, fundamentalmente, si tenía acceso a armas, cuchillos, vehículos u otros elementos mencionados en las conversaciones.

La existencia de una alerta digital, por sí sola, no significa que hubiese un ataque preparado.

Un reporte localizado en Entre Ríos

Uno de los episodios fue ubicado en General Alvear, departamento Diamante.

De acuerdo con la información conocida hasta el momento, el reporte estuvo relacionado con una conversación mantenida a través de una plataforma de inteligencia artificial.

No trascendieron públicamente detalles suficientes sobre el contenido del intercambio ni sobre la identidad de la persona investigada.

Tampoco se informó oficialmente que en el caso entrerriano se hayan encontrado armas o elementos destinados a concretar una amenaza.

El caso de Quilmes

Uno de los episodios que adquirió mayor repercusión ocurrió en Quilmes y tuvo como protagonista a un adolescente de 15 años.

Según la investigación, el joven habría realizado manifestaciones relacionadas con un posible ataque contra compañeros de su escuela.

A partir de la información recibida, intervino la Unidad de Investigación Antiterrorista de la Policía Federal y posteriormente se realizó un allanamiento.

Durante el procedimiento fueron secuestrados teléfonos celulares y diferentes elementos de indumentaria táctica.

No fueron encontradas armas de fuego.

Los dispositivos quedaron sujetos a peritajes y la causa fue inicialmente encuadrada como “intimidación pública”.

El desafío: diferenciar una expresión de una amenaza real

Los episodios abren además un debate sobre el uso de las nuevas tecnologías y los mecanismos de prevención frente a amenazas realizadas en entornos digitales.

Para los investigadores, una conversación preocupante constituye inicialmente una señal que debe ser analizada.

La tarea posterior consiste en determinar el contexto, identificar a la persona involucrada y establecer si existen objetivos definidos, capacidad material e intención concreta de avanzar.

En los casos que involucran menores de edad, además, la información personal permanece protegida.

Las investigaciones continúan para establecer qué ocurrió detrás de cada una de las alertas y cuál era el verdadero nivel de riesgo.

Autor: admin