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Las negociaciones de paz entre Estados Unidos e Irán comienzan este viernes en la ciudad de Islamabad, capital de Pakistán, en un contexto de máxima tensión en Medio Oriente y con un fuerte operativo de seguridad.

Más de 10.000 efectivos fueron desplegados para custodiar la denominada “Zona Roja”, el área institucional más importante de la ciudad, donde se desarrollarán los encuentros diplomáticos.

El gobierno pakistaní, encabezado por el primer ministro Shehbaz Sharif, asumió un rol clave como mediador tras haber impulsado un alto el fuego provisorio de dos semanas entre ambas potencias.

El formato de las negociaciones no será directo: las delegaciones de Estados Unidos e Irán permanecerán en salas separadas, con funcionarios paquistaníes actuando como intermediarios, lo que refleja el alto nivel de tensión entre ambas partes.

Por el lado estadounidense, participarán enviados cercanos al presidente Donald Trump, mientras que Irán estará representado por altas autoridades del gobierno y del parlamento.

Uno de los principales puntos de conflicto está vinculado a la continuidad de los enfrentamientos en Líbano, situación que Irán considera incompatible con el acuerdo de alto el fuego.

Además, el cierre del estrecho de Ormuz —clave para el comercio mundial de petróleo— sigue siendo un factor determinante en la negociación, tanto por su impacto geopolítico como económico.

Las exigencias de ambas partes muestran la complejidad del proceso: mientras Estados Unidos busca limitar el programa nuclear y el desarrollo militar iraní, Teherán reclama el levantamiento de sanciones y garantías de no agresión.

En este escenario, el conflicto ya supera el plano bilateral, con tensiones que involucran a distintos actores de la región, lo que convierte a estas negociaciones en un paso clave, aunque incierto, hacia una posible solución.

Autor: admin