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La crisis futbolística golpea por igual a River Plate y Boca Juniors. Más allá de sus diferencias históricas, hoy ambos comparten un presente marcado por resultados adversos, cuestionamientos internos y la sensación de que se acercan decisiones fuertes.

En Boca, la situación de Claudio Úbeda aparece como la más frágil. El entrenador asumió en un contexto complejo y sabía que debía sostener su proyecto partido a partido. Las derrotas ante Estudiantes y Vélez como visitante, sumadas al empate sin goles frente a Platense en La Bombonera, profundizaron el malestar de los hinchas. El equipo mostró escaso funcionamiento colectivo y falta de ideas ofensivas, lo que dejó al DT al borde de la salida.

La falta de antecedentes fuertes en el club y la presión permanente de los resultados aceleran los tiempos. Boca recibirá a Racing el próximo viernes, y un nuevo traspié podría precipitar una definición inmediata.

En River, el escenario es distinto en cuanto a respaldo institucional, pero similar en lo deportivo. Marcelo Gallardo cuenta con una historia que lo respalda, pero el rendimiento del equipo no convence. La goleada sufrida ante Tigre en el Monumental y la reciente caída frente a Argentinos Juniors encendieron las alarmas.

El proyecto del “Millonario” arrastra cuestionamientos desde la temporada pasada, con numerosas incorporaciones que no lograron consolidar un funcionamiento sólido. Sin embargo, la dirigencia mantiene el respaldo al entrenador y, según versiones internas, cualquier decisión dependería del propio Gallardo.

El calendario no da respiro. River visitará a Vélez el domingo y otra actuación sin respuestas podría profundizar el debate.

Con el inicio de la Copa Libertadores para Boca y la Copa Sudamericana para River en el horizonte cercano, el margen de error se reduce. En ambos clubes la cuenta regresiva ya comenzó, y el próximo fin de semana podría marcar un punto de inflexión.

Autor: admin