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Tras más de 25 años de negociaciones, la Unión Europea aprobó este viernes el acuerdo de libre comercio con el Mercosur, integrado por Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay. La decisión fue respaldada por una mayoría cualificada de los Estados miembros, lo que permitió destrabar uno de los tratados comerciales más relevantes a nivel global.

Con esta luz verde, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, quedó habilitada para viajar a Asunción y firmar el acuerdo en los próximos días, dando inicio a una nueva etapa en las relaciones comerciales entre Europa y Sudamérica.

El respaldo se concretó durante una reunión de embajadores de la UE en Bruselas, pese a la oposición de países como Francia, Irlanda y otros Estados que expresaron fuertes reparos, especialmente desde el sector agropecuario europeo. Para su aprobación, no fue necesaria la unanimidad, sino una mayoría cualificada.

El acuerdo pondrá fin a más de dos décadas de negociaciones destinadas a eliminar aranceles, facilitar el comercio y potenciar las exportaciones, dando origen a un mercado integrado de aproximadamente 780 millones de consumidores, el más grande jamás negociado por la Unión Europea.

No obstante, el pacto ha generado fuertes resistencias en Europa, principalmente entre los agricultores, que temen una mayor competencia de productos agropecuarios sudamericanos. En la antesala de la decisión, se registraron protestas en París y manifestaciones en Polonia.

El giro de Italia y las salvaguardas

Uno de los puntos clave para destrabar el acuerdo fue el respaldo final de Italia, que en instancias previas se había mostrado reticente. Roma terminó apoyando la propuesta tras el compromiso de la Comisión Europea de destinar fondos adicionales para los agricultores en el próximo presupuesto a largo plazo del bloque.

Además, se incluyeron medidas de salvaguardia, como la posibilidad de iniciar investigaciones para suspender aranceles preferenciales si las importaciones desde el Mercosur aumentan más del 5% o si se registran caídas significativas de precios en comparación con el promedio de los últimos tres años.

La oposición de Francia

Francia mantuvo su voto en contra del acuerdo. El presidente Emmanuel Macron sostuvo que se trata de “un acuerdo de otra época”, negociado sobre bases obsoletas, y advirtió que podría poner en riesgo sectores agrícolas sensibles y la soberanía alimentaria europea.

A pesar de estas objeciones, países como Alemania y España apoyaron firmemente el tratado, al considerar que abrirá nuevas oportunidades de exportación y fortalecerá la posición geopolítica de la Unión Europea en una región donde China ha incrementado su influencia comercial.

Según estimaciones de Bloomberg Economics, el acuerdo podría impulsar la economía del Mercosur hasta en un 0,7%, mientras que el impacto en Europa rondaría el 0,1%.

Autor: admin